Sólo unos pocos componentes en el motor están sometidos a cargas y a esfuerzos tribológicos tan altos como las válvulas y sus componentes. Con temperaturas de hasta 800 °C, las válvulas de escape al rojo vivo golpean más de 70 veces por segundo sobre el asiento de válvula y tienen que aguantar los gases de escape calientes y corrosivos que circulan en torno a ellas. En cada carrera individual de la válvula se producen enormes fuerzas de aceleración y fuerzas de retorno producidas por los poderosos muelles de la válvula.
Las válvulas forman, conjuntamente con los anillos de asiento y guías de válvula, un sistema cerrado en sí mismo, que tiene que soportar los esfuerzos más extremos. Por ello, en nuestro programa no sólo disponemos de la válvula, sino también de sus socios tribológicos: el anillo de asiento de la válvula y su guía. Por medio del desarrollo conjunto de estos productos en el sistema, podemos conseguir ventajas en lo que respecta al comportamiento de desgaste y al coste de las piezas.