Los filtros de habitáculo con elementos de carbón activo retienen, además del polvo y la suciedad, también los gases de escape dañinos y las altas concentraciones de ozono y los olores desagradables. El medio utilizado posee una estructura de tres capas: una capa de carbón activo rodeada de dos capas de filetro. Se usa calor para unir las capas de los filtros y por tanto no es necesario ningún pegamento que contenga disolvente. Según el tipo de vehículo, también están disponibles filtros fabricados exclusivamente con carbón activo que pueden sustituir a los filtros de habitáculo tradicionales.